Relojes Tudor Black Bay
Cada reloj Tudor Black Bay es una obra maestra de la relojería, uniendo la herencia náutica con la exigente tecnología suiza para crear un reloj de buceo icónico.
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COLECCIÓN TUDOR BLACK BAY
La colección Tudor Black Bay representa el equilibrio perfecto entre la tradición relojera de la marca y una reinterpretación contemporánea de sus icónicos modelos de buceo. Con un diseño inconfundible inspirado en los primeros relojes sumergibles de Tudor de los años 50 y 60, esta línea se ha consolidado como uno de los pilares más reconocibles y valorados dentro del universo de la alta relojería suiza.
Cada Tudor Black Bay es una declaración de intenciones: robustez, fiabilidad, diseño atemporal y una personalidad marcada por la herencia marítima. Con un perfil deportivo y elegante a la vez, esta colección se ha convertido en una referencia imprescindible tanto para coleccionistas como para quienes buscan un reloj de lujo para hombre con historia, carácter y rendimiento técnico de primer nivel.
ADN histórico y detalles contemporáneos
El diseño de los relojes Black Bay de Tudor se inspira en los legendarios relojes de submarinismo que la marca suministró a la Marina francesa y a otras fuerzas navales durante décadas. Detalles como la icónica corona sin protector, las agujas tipo “snowflake” o los marcadores luminiscentes generosos evocan ese legado, mientras que los acabados, calibres y materiales están completamente adaptados a las exigencias del siglo XXI.
Modelos como el Black Bay Fifty-Eight, con su diámetro más compacto, son ideales para quienes valoran un tamaño clásico, mientras que versiones como el Black Bay Chrono combinan la estética deportiva con complicaciones de cronógrafo. Esta diversidad dentro de una misma identidad convierte a la colección en una de las más versátiles y completas del catálogo Tudor, capaz de adaptarse a todos los estilos sin perder su esencia.
¿Por qué elegir un reloj Tudor Black Bay?
Un Tudor Black Bay es mucho más que un reloj de buceo. Es una pieza con alma, con raíces firmes en la historia de la relojería profesional y una ejecución técnica impecable. Equipados con calibres de manufactura propia, certificación COSC y una arquitectura mecánica robusta, estos relojes están diseñados para ofrecer precisión, durabilidad y estética sin concesiones.
La colección es ideal para quienes buscan una alternativa a los códigos más clásicos de la alta relojería, sin renunciar a la excelencia ni al legado. Y al igual que sucede con otras líneas destacadas de la marca (como el Tudor Pelagos, especializado en buceo extremo; el elegante y polivalente Tudor Royal; o el espíritu aventurero del Tudor Ranger), el Black Bay combina herencia, innovación y estilo con una naturalidad que solo una firma como Tudor puede ofrecer.
Movimientos propios y acabados de alta gama
Desde 2015, muchos modelos de la colección Tudor Black Bay incorporan movimientos automáticos desarrollados in-house, lo que sitúa a la línea en un nivel superior en términos de fiabilidad, precisión y autonomía. Con una reserva de marcha de hasta 70 horas y una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, estos calibres reflejan el compromiso de Tudor con la excelencia técnica. A nivel estético, los acabados son meticulosos: cajas satinadas y pulidas, esferas abombadas, brazaletes sólidos con cierre de seguridad y una variedad de combinaciones de materiales y colores que permiten expresar personalidad sin renunciar a la coherencia del diseño. Ya sea en acero, oro, bronce o combinaciones bicolor, cada Tudor Black Bay mantiene un equilibrio perfecto entre resistencia y sofisticación.
Una colección con carácter propio
Frente al perfil técnico y vanguardista del Tudor Pelagos, concebido para el buceo profesional más exigente, o el estilo clásico y urbano del Tudor Royal, el Black Bay se sitúa como el modelo que mejor encarna la historia viva de la marca, adaptada con sensibilidad al gusto actual. Y para quienes buscan un reloj con espíritu más aventurero y desenfadado, el Tudor Ranger ofrece una alternativa complementaria de inspiración exploradora. Adquirir un Tudor Black Bay es entrar en una familia de relojes que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Es apostar por un diseño con historia, un movimiento de manufactura y una estética que rinde homenaje a los orígenes de la relojería utilitaria, elevada a la categoría de lujo. En definitiva, el Black Bay no es solo un reloj: es una pieza que habla del mar, del tiempo, de la tradición y del futuro. Una joya de precisión que, como todas las creaciones de Tudor, está hecha para durar, acompañar y destacar.

















