Cuando se trata de joyas, pocos elementos capturan la imaginación y el deseo como lo hace un diamante brillante y resplandeciente. La claridad o pureza de los diamantes es una de esas cualidades que pasan desapercibidas ante los ojos de sus espectadores, pero es fundamental para poder cuantificar su valor.

La claridad de los diamantes, conocida más coloquialmente como la pureza de los diamantes, se refiere a la presencia de imperfecciones internas, conocidas como inclusiones, y de imperfecciones superficiales, llamadas manchas. Todo esto se evalúa para determinar la pureza de los diamantes.
Afecta a la apariencia, especialmente en cuanto a su brillo y fuego (un efecto especial de brillo derivado de las propiedades del diamante). Aunque muchos de los defectos son microscópicos, en niveles más bajos de claridad estas imperfecciones pueden disminuir la cantidad de luz que se refleja a través del diamante, reduciendo su atractivo visual. Así, conocer y entender la claridad es esencial para hacer una elección informada al comprar un anillo de compromiso u otras joyas con diamantes.
Las inclusiones son imperfecciones internas que se encuentran dentro del diamante. Las más comunes que afectan a la pureza de los diamantes son los cristales o minerales atrapados dentro y las fracturas, pequeñas grietas internas que parecen plumas que, si están cerca de la superficie, pueden afectar la durabilidad del diamante. Las nubes son conjuntos de pequeñas inclusiones que crean una apariencia nebulosa.
Las manchas son imperfecciones que se encuentran en la superficie del diamante. Estas imperfecciones pueden incluir rasguños, marcas o pequeñas indentaciones que ocurren durante el proceso de corte y pulido. No suelen afectar tanto a la pureza de los diamantes como las inclusiones, pero influyen en la apariencia estética si son visibles a simple vista.
La pureza o claridad de un diamante tiene un impacto significativo en su brillo y fuego, dos aspectos cruciales que determinan el atractivo visual de la gema. El brillo de un diamante se refiere a la cantidad de luz blanca que se refleja desde su superficie y su interior, mientras que el fuego es la dispersión de la luz en colores espectrales visibles.
Cuando un diamante tiene muchas inclusiones, la luz que entra en estos tipos de piedras preciosas puede dispersarse de manera irregular, del mismo modo, que las manchas en la superficie pueden bloquear la luz o causar reflejos no deseados. Si la pureza de los diamantes es alta, la ausencia de imperfecciones permite que la luz pase y se refleje sin interrupciones, lo que maximiza el brillo y el fuego. Estos diamantes certificados muestran una mayor cantidad de destellos de luz blanca y colores espectrales, lo que los hace más deslumbrantes y atractivos.


El Gemological Institute of America (GIA) ha desarrollado una escala de claridad de diamantes estandarizada, reconocida y utilizada en toda la industria de la joyería. En esta tabla de pureza de diamantes, las gemas se clasifican en 6 categorías en función de la visibilidad de las inclusiones y manchas bajo una lupa de 10 aumentos.
La escala de claridad de diamantes del GIA proporciona una manera consistente y confiable de evaluar y comparar la claridad de los diamantes, la cual siguen marcas de renombre como Recarlo o Damiani para crear sus piezas.


Evaluar la claridad de los diamantes es un proceso detallado que requiere una combinación de habilidades técnicas, conocimiento y una atención meticulosa. Un gemólogo comienza con una lupa de 10 aumentos, el estándar de la industria teniendo en cuenta la tabla de pureza de diamantes del GIA, para inspeccionar la gema en busca de inclusiones internas y manchas superficiales.
Observando el diamante desde todos los ángulos posibles, el gemólogo identifica y registra cualquier imperfección. Este examen exhaustivo incluye catalogar el tipo, tamaño, ubicación y cantidad de inclusiones y manchas, creando un mapa de claridad que representa gráficamente las imperfecciones del diamante.
El siguiente paso es evaluar el impacto de estas imperfecciones en la apariencia general del diamante. El gemólogo determina si las inclusiones y manchas son visibles a simple vista y cómo afectan el brillo y la transparencia del diamante. Esta evaluación detallada permite clasificar el diamante según la escala de claridad del GIA, que va desde Flawless (sin imperfecciones visibles) hasta Included (con inclusiones visibles a simple vista). La precisión en este proceso es esencial, ya que la claridad influye significativamente en el valor y la belleza del diamante.
Una evaluación precisa y estandarizada asegura que los compradores reciban una valoración justa y confiable de la claridad de su diamante.

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