Hablar de la historia de Hublot es hacerlo de una firma que desde sus orígenes decidió interpretar la relojería de lujo desde una perspectiva diferente. Fundada en 1980, Hublot irrumpió en una industria profundamente ligada a la tradición con una propuesta que desafiaba buena parte de los códigos establecidos hasta entonces.
Su manera de combinar materiales, experimentar con nuevas soluciones técnicas y reinterpretar la estética del reloj contemporáneo convirtió a la manufactura suiza en una de las marcas más reconocibles de la alta relojería actual.
Lo que comenzó con una inesperada unión entre oro y caucho acabaría dando forma a toda una filosofía creativa, el denominado “Arte de la Fusión”. Una idea que sigue definiendo a Hublot más de cuatro décadas después.
El origen de Hublot, una nueva visión del lujo
La historia comienza en 1980, cuando Carlo Crocco presentó un reloj que rompía deliberadamente con las convenciones de la época. Frente a las propuestas más clásicas de la relojería suiza, Hublot apostó por una estética contemporánea y por una combinación de materiales que resultaba particularmente atrevida.
El propio nombre de la firma, Hublot, significa “ojo de buey” en francés y hace referencia a la característica forma de su caja y de su bisel, inspirado en las ventanas circulares de los barcos. Aquella identidad vinculada al universo náutico quedó acompañada por un diseño depurado que se alejaba de los excesos ornamentales.
La diferencia, sin embargo, no residía únicamente en su apariencia. Desde aquel primer momento, Hublot planteó el lujo como un espacio abierto a la experimentación, donde materiales nobles y componentes de carácter técnico podían convivir en una misma pieza.
Carlo Crocco y el reloj que unió oro y caucho
La gran ruptura llegó con una elección que hoy forma parte inseparable del ADN de Hublot, combinar una caja de oro de 18 quilates con una correa de caucho.
Actualmente puede parecer una asociación natural dentro de los relojes de lujo, pero a comienzos de los años ochenta resultaba muy poco convencional. El caucho se vinculaba fundamentalmente con usos técnicos y deportivos, mientras que el oro representaba la tradición y la exclusividad de la alta joyería y la relojería.
Crocco decidió enfrentar ambos mundos. Aquella combinación anticipaba la filosofía que acompañaría a la firma durante las décadas siguientes: no aceptar como incompatibles materiales, técnicas o estilos que tradicionalmente habían permanecido separados.
Jean-Claude Biver y el renacimiento de Hublot
Dos décadas después de su fundación comenzó otro de los capítulos determinantes en la historia de Hublot. En 2004, Jean-Claude Biver se incorporó al proyecto junto a Ricardo Guadalupe. Biver ya contaba con una extensa trayectoria dentro de la industria relojera suiza y planteó una nueva etapa para la compañía sin renunciar al principio sobre el que había sido creada.
La estrategia consistió, precisamente, en profundizar en esa identidad. El concepto original de fusionar materiales y universos diferentes pasó a ocupar una posición central en el discurso de la marca. Al mismo tiempo, Hublot comenzó a reforzar su dimensión como firma de alta relojería mecánica. Durante aquellos años, la compañía experimentó una profunda transformación, avanzando hacia una producción cada vez más centrada en relojes mecánicos y en desarrollos propios.
En 2008, Hublot pasó a formar parte del grupo LVMH, integrándose en una de las principales compañías internacionales del sector del lujo. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión de esta etapa había llegado tres años antes.
Big Bang, el icono que transformó la historia de Hublot
En 2005 apareció el Hublot Big Bang, probablemente el reloj que mejor representa la evolución moderna de la firma. Su nombre no podría haber sido más apropiado. El modelo tomó la filosofía del reloj original de 1980 y la llevó hacia un lenguaje mucho más rotundo, técnico y contemporáneo.
La construcción por capas de la caja, los tornillos visibles, la combinación de diferentes texturas y materiales y unas proporciones contundentes hicieron que el Big Bang desarrollase rápidamente una identidad propia. No se trataba únicamente de crear un nuevo reloj, sino de hacer mucho más reconocible aquella idea de fusión que Hublot había iniciado veinticinco años antes. En lugar de ocultar las diferencias entre los materiales, el Big Bang las mostraba deliberadamente.
Oro, cerámica, titanio, carbono o caucho podían compartir una misma arquitectura y convertirse en elementos protagonistas del diseño.
De un diseño rompedor a una colección de culto
El éxito del Big Bang permitió a Hublot explorar numerosas interpretaciones de un mismo concepto.
A lo largo de los años han aparecido distintas dimensiones, complicaciones, colores y materiales, pero manteniendo algunos códigos visuales reconocibles. El característico bisel, los tornillos en forma de H, la construcción modular de la caja y las correas de caucho siguen estableciendo una conexión evidente con el modelo original.
El universo Big Bang ha crecido, además, hasta incorporar diferentes interpretaciones:
- Big Bang Unico, una de las expresiones más representativas de la colección, estrechamente vinculada al calibre de manufactura UNICO.
- Spirit of Big Bang, que traslada los códigos de la familia a una característica caja de forma tonneau.
- Square Bang, una propuesta de geometría cuadrada que mantiene la construcción y el carácter técnico propios del Big Bang.
Esta capacidad para evolucionar sin perder una identidad reconocible explica por qué el Big Bang ha dejado de ser simplemente un modelo dentro del catálogo para convertirse en uno de los pilares de Hublot.
Innovación, materiales y alta relojería
Si existe un aspecto que diferencia especialmente a Hublot es su manera de trabajar los materiales.
La firma dispone de capacidades propias de investigación, metalurgia y desarrollo, lo que le permite llevar el concepto del Arte de la Fusión más allá de una cuestión puramente estética.
Entre los materiales y desarrollos más representativos de Hublot destacan:
- Magic Gold: una aleación de oro de 18 quilates desarrollada por la firma para ofrecer una elevada resistencia frente a los arañazos.
- King Gold: una interpretación propia del oro, caracterizada por una tonalidad más cálida y reconocible.
- Cerámica técnica: utilizada en numerosos colores y acabados, se ha convertido en uno de los materiales más identificables de la manufactura.
- Zafiro: empleado para crear cajas transparentes o coloreadas que permiten contemplar la arquitectura interna del reloj.
- Carbono y titanio: materiales ligeros y de carácter técnico que refuerzan el lenguaje contemporáneo de muchas de sus creaciones.
Pero la innovación de Hublot no se limita a las cajas. La evolución de la marca hacia una verdadera manufactura relojera estuvo acompañada por el desarrollo de calibres propios. En 2010 llegó UNICO, un cronógrafo automático flyback concebido por Hublot y diseñado para que parte de su arquitectura mecánica quedase visible desde la esfera.
Desde entonces, la firma ha seguido explorando movimientos propios y complicaciones de alta relojería, desarrollando propuestas con tourbillones, grandes reservas de marcha y construcciones esqueletadas. Así, esa búsqueda de contrastes que comenzó enfrentando oro y caucho terminó extendiéndose a prácticamente todos los elementos que forman un reloj.
Los relojes más emblemáticos de Hublot
Aunque el Big Bang ocupa una posición fundamental dentro de la firma, el universo Hublot se ha construido alrededor de varias colecciones con personalidades claramente diferenciadas.
Entre las más representativas se encuentran:
- Classic Fusion: una interpretación más depurada y elegante del lenguaje de Hublot, estrechamente vinculada a los primeros diseños de la casa.
- Big Bang: el gran emblema contemporáneo de la firma, caracterizado por su arquitectura compleja, su presencia contundente y la combinación de materiales.
- Spirit of Big Bang: una lectura más arquitectónica del ADN de la marca, reconocible por su caja tonneau.
- Square Bang: una reinterpretación de los códigos del Big Bang desde una geometría cuadrada y especialmente rotunda.
A estas familias se suman las piezas de manufactura y las creaciones más experimentales, donde Hublot explora complicaciones, esqueletados y materiales con mayor libertad.
No existe, por tanto, una única manera de reconocer un Hublot. Lo que une a sus relojes es una forma común de entender el diseño: hacer visible la mezcla entre tradición relojera, ingeniería y materiales contemporáneos.
El legado de Hublot en la relojería contemporánea
La relevancia de Hublot reside en haber contribuido a ampliar los códigos de la relojería de lujo. Desde aquella unión pionera entre oro y caucho hasta el uso de cerámica, titanio, carbono o zafiro, la firma ha mantenido una visión basada en la experimentación, la técnica y el contraste entre materiales.
Más de cuatro décadas después, esa filosofía sigue definiendo sus creaciones. En nuestra joyería de lujo puedes descubrir una selección de relojes Hublot y acercarte a algunas de las colecciones que mejor representan el legado y la personalidad de la maison.
Te ayudamos a enamorarte de la pieza perfecta.